General Cabral

Sócrates Barinas Coiscou

San Cristóbal, sus Raíces, Evolución y Destino

El 28 del mes de febrero se cumplirá un año más de la muerte de un héroe cuya espada nunca flaqueó cada vez que la patria lo necesitó el servicio de sus mejores hombres. Cuando un pueblo es permanente expresión de un sentimiento de agradecimiento hacia sus héroes y mantiene un irrompible vínculo de solidaridad entre todos sus componentes, nada ni nadie logrará quebrantar los ideales de libertad y respeto a sus instituciones y costumbres. En los siglos pasados la prueba de esa afirmación la constituyó el pueblo judío contra el cual no hubo fuerza capaz de dividirlo y actualmente lo tenemos como ejemplo vivo en los chechenios, en los kosovianos y en los kurdos.

Existen teorías y hasta sectas religiosas que irrespetan los himnos y las banderas por la simple razón de simbolizar la patria y la nacionalidad al entender que ellos enfrentan y dividen a los hombres. Creemos que lo ideal sería que no existieran razas, idiomas, ni fronteras, pero la dura realidad desmiente ese sueño porque existen razas, idiomas, costumbres y fronteras. Y los himnos y las banderas, al representar entidades jurídicas de determinados conglomerados sociales, al mismo tiempo que sus idiomas y costumbres, arrastraran, detrás de ellos, furiosas multitudes, cada vez que crean que alguien trata de cambiarlas o erradicarlas. Traemos esto a colación porque las instituciones oficiales que el tanto luchó por consolidar se han olvidado que el 28 de este mes de febrero cumple un año más de haber fallecido el General José María Cabral «quien, además, en dos ocasiones, una como Presidente del gobierno del Protectorado y otra como Presidente Constitucional, dirigió los destinos de esta Nación.

El 12 de julio de 1812, el Cura Interino de San Cristóbal de los Ingenios Presbítero Vicente Moreno cas6 a Marcos Cabral y a María Ramona de Luna. Como hijo de ese matrimonio nació en San Cristóbal José María Cabral el día 19 de diciembre de 1819. Su vida familiar transcurre en su casa familiar, ubicada en el lugar en donde actualmente se encuentra el Palacio Municipal.

Para despejar las diversas opiniones que existen sobre la ubicación de su verdadero hogar, el 16 del mes de noviembre de 1855 se hizo pública una carta del General José María Cabral quejándose de la mala administración del Comandante de Armas de San Cristóbal Bernabé Polanco, en la cual escribió con cierta ironía no exenta de gracia : «La población de San Cristóbal, lo confieso, tiene hoy mejoras ¿las veis?, tiene una profunda zanja hecha de orden del actual Comandante de Armas que en tiempos de lluvia, si no se toman las medidas para arreglar la zanja de la calle que esta al frente de mi casa, me será indispensable una barca para pasar mi familia a la iglesia». (Para pasar del Palacio Municipal a la Iglesia hay que cruzar tan solo por lo que actualmente se llama «El Parque de los Vagos»).

Tenemos en nuestro poder un documento auténtico de fecha 30 de enero del año 1901, mediante la cual los herederos del General Cabral vendieron al Ayuntamiento la casa y el solar donde posteriormente se edificó el Palacio Municipal.

En el 1839, mientras trabajaba en Ingenio Nuevo en el corte de madera, hizo contacto con los emisarios de Esteban Roca, los cuales, influidos por Juan. Pablo Duarte, tramaban, derrocar al Gobierno haitiano y proclamar la independencia dominicana.

Proclamada la Independencia en 1844, José María Cabral, al frente de un grupo de hombres de Ingenio Nuevo, lugar de la residencia de los Padres de su esposa, se presentó a ofrecer sus servicios ante el Coronel Esteban Roca, Comandante de Armas de San Cristóbal, hombre de confianza, de Juan Pablo Duarte, y el español que mas grandes esfuerzos y sacrificios prestó a la Independencia Nacional aunque como buen español, durante el período de la anexión, mancho tan bella historia, combatiendo en todas partes a las tropas restauradoras.

El General Cabral tomó después la ruta del Sur, como Oficial del Estado Mayor del General Pedro Santana. El pueblo dominicano sabe que por el valor demostrado en Los Jobos, Cachimán, La Estrelleta y El Número, venciendo a las tropas haitianas, se gano el rango de Teniente Coronel y luego el de Coronel, y por el valor demostrado en campaña el Congreso Nacional le concedió la Espada de Honor el 26 de marzo de 1857.

En enero de 1857 el Gobierno de Báez, le ordeno la más difícil misión de su carrera, que era la de apresar a su antiguo Jefe el General Santana. Como buen soldado cumplió la orden y entrego, prisionero, al General Santana, el 8 de enero de 1857.

En 1858, siendo Jefe de la Frontera Sur fue ascendido a General de División.

Cuando la falta de fe en los destinos de su nación y la ceguera política del General Pedro Santana incorporo la República a España en 1861, retorno la espada del General Cabral al servicio de la República, y venció a las tropas españolas en La Canela Entonces se les llamó «Héroe de Santomé y La Canela».

Presidente Constitucional de la República de 1866 a 1868, al ser derrocado, pasó a un exilio voluntario, en cumplimiento del pacto de paz concertado e impuesto por sus adversarios.

Poco después retorno al país encabezando al Partido Azul en ese luctuoso periodo que se llamo «Los Seis Años»

Volvió al exilio. Y, cuando, ya alejado de los quehaceres políticos regresó al seno de su hogar, entregó en la ciudad de Santo Domingo su alma al Creador el 28 de Febrero de 1899

San Cristóbal debe erigir al General José María Cabral una estatua ecuestre, para que las generaciones del futuro no olviden las glorias de uno de sus más ilustres hijos.

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